Volcanes espectaculares. Monumento natural de La Caldera y Pico de Bandama

Monumento natural de La Caldera y Pico de Bandama

Municipio
Santa Brígida
Categoría
Paisaje volcánico
Habitantes
20.000
Ayuntamiento

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El monumento natural lo componen dos unidades bien definidas, el pico y la caldera de Bandama, situados al noreste de la isla de Gran Canaria. Con 574 metros de altura, el pico de Bandama es el mayor de los volcanes formados en la historia reciente de Gran Canaria, y sus emisiones de piroclastos cubrieron una extensa superficie en las cercanías. La caldera de Bandama, por su parte, es también de las mayores en su género, con unos 1000 metros de diámetro y alrededor de 170 de profundidad. Su topónimo proviene de un comerciante flamenco del siglo XVI -Daniel Van Damme-, que compró los terrenos de la Caldera para dedicarlos al cultivo de la vid.

Ambas estructuras tienen un origen conjunto. El proceso eruptivo comenzó hace unos 5000 años, con una fisura de 1,5 kilómetros de longitud, generada por las tensiones ocasionadas por el ascenso del magma, que inicialmente formó un surtidor longitudinal de piroclastos, pero que pronto evolucionó hacia dos puntos de emisión, alrededor de los que se crearon sendos conos de lapilli. Mientras el cono situado más al sur comenzaba a experimentar violentas explosiones, debidas a procesos freatomágmáticos en los que una veta de agua subterránea incidía con la chimenea magmática, el cono ubicado al norte sufrió una gran actividad estromboliana y aumentó de tamaño de forma considerable, levantando el hoy Pico de Bandama, cada vez más cubierto por picón. Entonces, por este cono comenzaron a brotar lavas y se formó una colada que incluía grandes bloques erráticos en suspensión, y que llegaría hasta Marzagán, tras recorrer el valle de los Hoyos. Mientras, en el cono más al sur seguían las explosiones y se generaron coladas piroclásticas que se encaminarían más al sur. Posteriormente, este cono, que conformaba ya una gran caldera, sufrió un tremendo colapso ocasionado por el peso de los materiales sobre la cámara magmática vacía. Con este episodio se detuvo definitivamente la actividad eruptiva, cuando el edificio tomó su actual configuración. A partir de entonces, ha sido la actividad erosiva la que ha provocado el retroceso de las paredes, formando torrentes y rajones de erosión que crecen en las fracturas ya existentes.

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La flora de La Caldera

La flora de la caldera de Bandama se halla adaptada a un clima con pocas precipitaciones invernales y largas temporadas secas durante el verano, así como a una fuerte presión antropomórfica que ha condicionado su expansión. Situada en el pasado en el bosque termófilo denominado “Monte Lentiscal”, hoy se pueden localizar varias especies arbóreas, como los lentiscos, acebuches, palmeras, dragos, sabinas, almácigos, mocanes, marmolanes, etc. Entre su flora también existen endemismos canarios, como puedan ser guaydiles (Convolvulus floridus), orobales (Whitania aristata), tajinastes (Echium callithyrsum) y malvas de risco (Lavatera acerifolia), entre otras. Además posee una variada flora liquénica. Existen indicios de la presencia en el pasado de especies más propias del monte-verde, como los laureles (Laurus nobilis y Laurus barbusana), así como de madroños canarios (arbutus canariensis), entre otros, gracias a la mayor retención de humedad que provoca la caldera.

Interior de La Caldera

En el interior de la caldera existen también yacimientos arqueológicos de los pobladores originarios de la isla, como la denominada Cueva de los Canarios. Se trata de un grupo de cuevas artificiales labradas en la ladera norte de la caldera, al sureste del Pico, y bajo él. En ellas puede observarse una distribución espacial a dos niveles. En el superior, con cuevas que tal vez tuvieron la función de habitaciones; y en un nivel inferior, con presencia de un granero, que pudiera haber sido, además, una estancia destinada al almacenamiento de bienes y enseres. Sobre las paredes del fondo del granero puede contemplarse uno de los rasgos más significativos de esta cueva: la existencia de grabados rupestres.

La Caldera en la actualidad

Entre los años 60 y 70 del siglo XX el Cabildo de Gran Canaria adquiere la caldera, lo que permite un cese de la actividad de explotación y por tanto una recuperación de la vegetación, que había sobrevivido refugiada en sus paredes, comenzando un lento avance que continua en la actualidad. Durante este periodo se produce un desmantelamiento del tejido agrario preexistente. La expansión demográfica de Las Palmas de Gran Canaria provoca que todos los alrededores del Pico y la Caldera de Bandama hayan sido usados para la construcción de viviendas y urbanizaciones residenciales, dada la franca decadencia de la explotación agrícola y la fragmentación de las propiedades por parte de los herederos de grandes extensiones de tierra.

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